Charlas Gladys · Episodio 1
La vida cardumen
Mariana García Guerreiro

Conocí a Mariana en 2017, en la cátedra de Vocal de la EMAD. Lo primero que entendés de sus clases es que la voz es la expresión de un todo.
Dicho así, parece obvio, hasta naif. Pero créanme que entenderlo requiere profundidad. Y profundizar es sumergirte en la práctica. Laburar, laburar y laburar hasta entrar en ese estado de recepción, sensible y consciente. Si la voz es la punta del iceberg, Mariana es de esas personas que con solo mirar esa punta, sabe leer el todo de ese iceberg. Sabe lo que le está pasando a ese iceberg debajo del agua, si se está hundiendo, si tiene flotabilidad, si se derrite o si se expande, y también sabe leer el porqué de eso.
Y todo esto que digo, lo digo porque me consta. Hubo un año de trabajo que no me voy a olvidar nunca. Era 2018, yo estaba en tercer año; ese momento en la EMAD —y creo que en cualquier carrera— donde te agarra una crisis institucional.
En el medio de eso, me empiezo a cebar con las clases de Mariana, entrenando de cardumen en cardumen (que ya explicará ella de qué se trata eso), hasta que un día llegó a proponernos trabajar hasta fin de año en un ejercicio que llamó: «Los acentos».
Había que tomar un acento particular de alguna parte del habla hispana, aprenderlo, y trabajar vocalmente para llegar a él. Yo elegí trabajar con el acento galés. No el idioma, sino el acento de la colonia galesa que empezó a hablar español para integrarse. Y, perdónenme el grado de personalismo, pero preparando esta presentación me fui a buscar mis bitácoras de esos años, y encontré esto:
Encontrarme con este acento fue como haberme encontrado con un cuerpo de fósiles. Mi trabajo se volvió arqueológico. Había que seguir cavando para entramar el universo histórico que traía ese fósil. Detenerme a escuchar la voz de Gwladys, una y otra vez, reconociendo en el relato sus matices, con la fe en que la repetición y el trabajo de escucha hace trabajar al oído, grabando los tonos, los tiempos y los registros.
Y, díganme loco, me sentí conectado con mi tía abuela, con ese tiempo silencioso, con esa Patagonia primitiva, de viento y trabajo. Eso que antes concebía como algo lineal, comenzó a revelarse como algo infinito e inabarcable.
Mi tía abuela, a quien elegí para trabajar ese acento, se llamaba Gladys. Fue tan grande lo que me pasó esa vez, que hoy esta sala lleva su nombre. Y no es casualidad, entonces, abrir este espacio con Mariana García Guerreiro. Bienvenida a Charlas Gladys.
Texto: Alvaro Ochoa Martínez
Mariana García Guerreiro en Instagram
Las publicaciones se ven tal como están en Instagram. Si la persona las borra o pone su cuenta en privado, dejan de verse acá.
Newsletter
Te avisamos cuando sale una charla nueva
Sale una charla nueva todos los viernes a las 17.30, y te la mandamos por correo apenas está publicada, con el texto de apertura y el link. Más lo que pase en la casa: cineclub, obras, talleres. Nada más que eso.